EN UN PAÍS PEQUEÑO
En el diminuto país de Bañolis, vivía
Jim. Jim era una hormiga obrera conocida por su simpatía y su amabilidad. Era fuerte,
robusta y marrón como el café africano del bueno, pero tenía una mancha roja en
la cara que la singularizaba, además de unos ojos muy grandes. Jim aparte de
trabajador, también le gustaba ayudar a la gente y siempre que podía lo hacía. Esta
vez su misión era encontrar unas hojas de helecho para salvar a su hermano, que
resultó herido en la guerra.
Jim tuvo que marcharse al mercado
de Fontcoventa, en busca de las hojas. Le faltaban 2000 Ki/hm (2 Km) cuando se
encontró a Cielo, una araña de ocho patas. Jim le conto su reto y Cielo le dijo
que estaba dispuesta a ayudarla.
Pero en ese instante, se
encontraron al jefe de los obreros, Rex, enfadado le advirtió de que debería estar
trabajando y no de viaje. Jim le explicó su historia pero Rex no lo quiso
escuchar y sin atender razones le obligó a subirse al primer hoja-bus que pasó
para incorporarse de inmediato al trabajo. A Jim no le gustó la idea y decidió
no hacerle caso, pero Rex le cogió del brazo. Mientras lo tenía cogido, Cielo,
que estaba observándolo todo, le tiró una telaraña y lo dejó colgando de una
rama de un árbol. Jim y Cielo se marcharon rápidamente mientras Rex intentaba
sacarse la telaraña de encima.
Cuando estaban a punto de llegar a Fontcoventa, se
encontraron al padre de Jim que siempre rondaba por aquellas tierras y Cielo le
contó lo que estaba sucediendo y el padre de Jim les ayudó. Se le ocurrió que
tenía un viejo amigo que cuando era joven era comerciante y que vivía en un
bosque con muchos árboles de diferentes especies así que fueron a buscarlo y
allí compraron el helecho. Cogieron el primer hoja-bus y se fueron a casa. Pudieron
salvar al hermano de Jim y Cielo y él fueron amigos toda la vida.